Aullidos en lugar de papers

Aullidos en lugar de papers 10 de enero de 2026

Leonardo Meza Jara

Chihuahua, Chih.

Yo vi a las mejores mentes de mi generación hundidas entre papers

acumulando un hambre histérica por ser parte del SNI

estresados en la persecución del prestigio y el dinero,

con el currículo inflamado escrito sobre los cuadros del papel sanitario

exigiendo que los llamen “doctores” con esa forma de nombrar artificiosa,

especializados en dar vueltas y vueltas alrededor de un círculo con cuatro esquinas

como los perros que persiguen un conejo imaginario en el galgódromo

encerrados en las paredes de una academia que es una torre de marfil paradisiaca

con esas formas de citar que se estiran como la soga del ahorcado,

quienes les dicen a sus alumnos que los citen para acumular puntajes

mientras convierten al saber en moneda de cambio para trepar

flotantes sobre los veinte mil pesos mensuales que significa tener el nivel uno,

quienes se citan unos a otros de forma repetida e infame

con los ojos inflamados de tanto verse en el espejo de las citas,

quienes convierten las tesis de sus asesorados en un botín de artículos

publicables a dos manos con el nombre del tesista y el tutor,

quienes se pelean por los mejores tesistas de doctorado

y exprimen de las páginas hasta la última gota de tinta publicable,

quienes convierten a las universidades en máquinas de pensar

que intercambian el saber por treinta monedas de plata,

quienes llaman a la puerta de Judas para publicar el siguiente artículo

en una revista mercenaria que cobra en dólares por la publicación,

quienes se acurrucan en los títulos nobiliarios colgados sobre los muros

de un cubículo que tiene la forma de una jaula escritural,

con el manual APA bajo el brazo como si fuera una biblia

que comienza con el génesis de la razón y termina con el apocalipsis del formato,

en un principio Adán fue la inducción y Eva fue la deducción

entre ambos Dios lanzó una serpiente que decía palabra por palabra las forma de citar:

primero el apellido del autor     luego el año   al final el número de página,

si son más de cinco autores es una orgía que debe abreviarse anotando et al

las formas de citar acumuladas una sobre otra hasta el hartazgo,

quienes escriben bajo el automatismo del saber secuestrado

entre los laberintos de lo cuantitativo y lo cualitativo,

adiestrados en la forma de plantear datos y argumentos

con la frialdad heredada de Popper, Durkheim, Newton y Descartes,

quienes hundieron su pensamiento en el abismo de los datos

fríos datos que se amontonan en medio de los silencios y los ruidos,

datos enlatados en algoritmos estadísticos y hermenéuticas que convierten al mundo

en un cadáver que se coloca sobre la plancha mortuoria de AtlasTi, 

quienes hablaron durante setenta horas continuas en un congreso de investigación

que parecía no tener fin entre los embelesos de la corte académica,

con sus reyes y sus reinas, sus príncipes y princesas,

con los títulos nobiliarios de una aristocracia que engrosa los currículos

hasta llenar páginas enteras de charcos y lodo existencial

operadores del saber producido en las fábricas de papers

hablando    gritando    vomitando introducciones y conclusiones,

abstacts y palabras clave donde jamás podrá caber el árbol del mundo

cuyas ramas no dejan de estirarse hacia el cielo,

quienes llegaron a pensar que el saber es el hilo negro que sirve para suturar las

heridas del mundo,

embriagados por la razón producida en el pensamiento funcional de la investigación,

hundidos en la lógica lineal de las causas y los efectos

de las variables que se pueden manipular como si fueran un tornillo del mundo,

quienes escriben artículos en serie para que el pago del SNI siga llegando mes con mes

sin interrupciones ni tardanzas que rompan la cadena de producción del saber,

quienes han convertido al pensamiento en una burocracia de reportes

cuántos artículos publicados     cuántos capítulos de libro paridos en cesárea

cuántos tesistas titulados       cuántas citas acumuladas sobre las trampas del conteo,

quienes se pierden en lo plano de un tablero de ajedrez

que se juega de forma pretenciosa e infame

hay que publicar el siguiente artículo a toda prisa porque el tiempo se agota

mate del tonto      tres movimientos y cae el abstract

dos movimientos y se desploma el marco metodológico junto con los fundamentos teóricos

un movimiento más y pueden verse los agujeros de las conclusiones,

quienes toman al rey como si fuera un peón

y lo colocan en el mismo lugar desde hace siglos       al centro      demasiado al centro

con el lenguaje gris de la academia que no tiene belleza alguna,

quienes escarban sobre el mismo lugar

un agujero sobre los cuadros negros de lo cuantitativo

otro agujero sobre los cuadros blancos de lo cualitativo,

y en las junturas donde esos cuadros no son negros ni blancos       otro agujero más,

quienes se desplazan sobre un tablero de ajedrez que es un mapa para trepar,

atareados y con el tiempo encima no dejan de escarbar

sobre el terreno fangoso del lenguaje académico

quienes juegan al ajedrez con la mirada colocada sobre la incertidumbre

porque la última palabra de un perfil SNI es una sigla que no es un nombre,

una palabra que se dice con los ojos cerrados y el corazón guardado en el congelador

un “sistema” que se desplaza hacia adelante como los peones del ajedrez           

casilla por casilla        agujero por agujero,

quienes se mueven sobre sesenta y cuatro cuadros que forman parte de un “sistema”,

hay que sujetarse a las reglas para pensar      hay que seguir los protocolos para escribir

hay que producir ponencias en lugar de Macondos  

hay que escribir papers en vez de Quijotes      García Márquez hubiera sido nivel tres     

Cervantes estaría cobrando la beca de creador emérito mientras el lugar de La Mancha

crece hacia abajo       un agujero negro en un tablero de ajedrez,

quienes calculan el siguiente movimiento sobre el territorio minado de la academia

no importa que el acto de subir una escalera se desplome hacia abajo,

hay que escarbar sobre las nueve mil palabras que forman un artículo científico

publicado en una revista de cuyo nombre nadie quiere acordarse,

quienes se pierden en el mismo movimiento de hace siglos

la pala del pensamiento y el pico de la escritura

las dos manos que escarban y el agujero que crece hacia abajo,

demasiado hacia abajo,

quienes se vuelven grises y comunes hasta el hartazgo de la repetición,

nunca jamás un paper dejará de ser el mismo agujero

las mismas preguntas respondidas con las mismas respuestas,

como las mulas que dan vueltas y vueltas alrededor de la piedra del molino,

sobre la misma superficie teórica      sobre el mismo trayecto metodológico

sobre las mismas palabras que se estiran hasta la banalidad que se vuelve rutina

lo que importa es acumular puntajes y avanzar en las casillas del SNI,

quienes se vuelven predecibles para el siguiente artículo

para la siguiente categoría conceptual          para la siguiente técnica de investigación,

se trata de dar vueltas en torno a la rueda de un molino,

con las cuatro patas apoyadas sobre el piso

el movimiento circular del pensamiento científico que se desplaza

de izquierda a derecha: paso uno amarrar el pensamiento a una rueda,

paso dos hacer girar la escritura en la dirección correcta,

paso tres publicar el artículo a como dé lugar,

paso cuatro reportar la escritura ante la burocracia del SNI,

paso cinco cumplir con el puntaje requerido para seguir cobrando

veinte mil pesos que se agregan al salario de un profesor de tiempo completo

en la universidad,

quienes se han vuelto fríos ante el acto creativo del pensar

sujetos de un “sistema” que administra lo pensado: máximo tres palabras clave,

doscientas palabras para el abstract y nueve mil palabras por artículo

sin contar la bibliografía,

quienes no hierven con el fuego del pensamiento que se vuelve incendiario

más allá de los protocolos, los formatos y las pautas,

quienes abdican ante la creatividad del pensamiento

sujetos de una soga alrededor del cuello,

quienes convierten el acto del pensar en un molde  

en una cicatriz que no cerrará nunca por completo,

quienes guardan silencio ante el abismo      

ante la belleza del abismo que no deja de crecer irremediablemente,

quienes convierten el pensamiento y la escritura en un acto de producción a destajo

bajo las reglas de un saber domesticado en los rediles de fabricación capitalista,

quienes cierran los ojos y se pierden en la tinta de un paper,

entre los espacios en blanco de los papers valuados por dinero y prestigio,

publican luego existen      validan la publicación entonces cobran

engrosan el currículo y alimentan la cartera con la beca gubernamental del SNI,

yo tengo un nombre que se escribe con letras minúsculas

sobre un papel lleno de borraduras y tachones

me emputan los “papers”       me emputan las reglamentaciones que asfixian la escritura

me emputa la aristocracia del SNI con sus títulos nobiliarios y sus laberintos monetarios,

prefiero aullar en vez de escribir papers

con todo el ruido que pueda caber en mi garganta que hierve   

que se agita impregnada de alcohol y desmesura,

prefiero la belleza de este primer lenguaje

que crece como el pasto silvestre entre las cuarteaduras del cemento,

que cambia a cada rato de forma impredecible y azarosa,

prefiero el grito que sale de una herida abierta donde se asoma el corazón,

lejos de los santorales del SNI           a la distancia de la academia universitaria

que convierte la escritura en una máquina de pensar envenenada,

prefiero dejar mi nombre en esta orilla          donde el polvo sigue siendo polvo…

Leonardo Meza Jara

Maestro, analista político.