Chihuahua, Chih.
Lo que se esperaba, sucedió. Llegó marzo con un fuerte antecedente de represión policial, detenciones arbitrarias, intentos de censura y estrategias desplegadas en redes sociales para estigmatizar la movilización de las mujeres y criminalizar la protesta social. Lo habitual en este gobierno, tan característico y de tan de manual de la más rancia ultraderecha.
Pero este año, el cinismo ha mutado en arquitectura. Mientras Maru Campos extiende la mano en un simulacro de diálogo(), opera todo el poder y maquinaria del estado para levantar murallas de concreto y acero; un despliegue de fuerza que no busca proteger el patrimonio, sino silenciar el reclamo.
Es la paradoja de una gobernadora que se dice aliada mientras amuralla su conciencia frente a una realidad que le estalla en la cara. Ella, que se dice violentada, violenta institucionalmente cerrando toda posibilidad de discutir mientras se escuda tras el hormigón y el acero.
Los camiones llegaron movilizando toneladas de acero la madrugada del viernes al Centro Histórico de Chihuahua, previo a la marcha por el #8M, en medio de un despliegue logístico sin precedentes, puesto que el perímetro a rodear creció.
El Héroes de la Revolución, Hacienda y Rectoría de la #UACh quedaron blindados. Más allá de pensar siquiera en los costos de una movilización de esta magnitud que simula proteger edificios públicos, convendría pensar si los costos por 'reparación' de la iconoclasia se le asemejan. Lo de la reparación, claro, solo es un eufemismo tomando en cuenta las deudas históricas pendientes en materia de violencia de género con las mujeres de la entidad.
De acuerdo con información proporcionada por la cobertura de Oscar Rosales para Raíchali (), de acuerdo con una solicitud de transparencia que estuvo obligada a responder la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE), las vallas que son utilizadas desde 2024 costaron al erario 39 millones 268 mil 181 pesos. Podemos asumir que esos costos aumentaron, porque el perímetro se amplió, además, se sumaron vallas de hormigón para obstaculizar el paso de vehículos en puntos estratégicos.
Resulta un insulto a la inteligencia ciudadana con mediana conciencia que el estado movilice tal despliegue de recursos para proteger muros de cantera, mientras las vidas de las mujeres siguen en un profundo estado de indefensión frente a una autoridad omisa.
Por ello, el blindaje de Maru Campos no es solo de acero; es de dorada indolencia. Mientras el Centro Histórico se convierte en una fortaleza militarizada para silenciar el reclamo social, la gobernadora se refugia en la suntuosidad de su propio búnker de privilegios: ese palacete cuya construcción, envuelta en sombras de enriquecimiento ilícito y placas de oro, es la antítesis de la austeridad y la justicia que Chihuahua reclama. Hay dinero para amurallar el poder y lujos para quienes lo ostentan, pero para las víctimas y sus familias no hay justicia, solo un diálogo que nace muerto tras una cortina de metal.
El blindaje tiene, además, una clara intencionalidad electoral. Las vallas amparan las ambiciones de Gilberto Loya, titular de la SSPE, y del Fiscal General, César Jáuregui, quienes ya desfilan como 'candidateables' en pasarela.
Sus rostros, omnipresentes en espectaculares y campañas digitales agresivas, pretenden vender una imagen de cercanía y afabilidad, un simulacro de empatía que colisiona frontalmente con su historial de mando, puesto que son ellos los responsables directos del hostigamiento, disuasión violenta y las detenciones arbitrarias que marcaron el 8M anterior.
Por ello, la reducción del espacio público este año no es una medida de seguridad, sino una medida de prevención política: buscan amurallar la protesta para que la exigencia de justicia no comprometa sus perfiles rumbo al 2027, viéndose impedidos de reprimir nuevamente. Pareciera que el derecho a la manifestación -constitucionalmente garantizado- ha de ser sacrificado en el altar de sus aspiraciones.
Por otro lado, la campaña para la criminalización de la protesta social fue puesta en marcha hace al menos un par de semanas.
Arrancó con la gobernadora declarando, ante los medios oficiales y aquellos que mantiene bajo su control, que ella misma es una 'víctima' y que 'la violencia no se resuelve con más violencia', sumando así una fuerte cuota de estigmatización a la proclama de las voces que se manifiestan en contra de su gobierno.
También, exacerban deliberadamente la molestia ciudadana de extender los días en los que el transporte público se verá afectado por la muralla; incrementando así el rechazo a las manifestaciones de las mujeres.
Esta estrategia resulta sumamente conveniente, pues distraer la atención del escándalo nacional que representa su palacete con techos de oro es, para ella, una urgencia. Así, para los próximos días, no será ficción el vaticinio de que se exageraran los efectos de la movilización feminista para levantar, además de las vallas, cortinas de humo que impidan a la opinión pública cuestionarla por los probables delitos de corrupción y tráfico de influencias.
Para cerrar, deseo insistir en el sinsentido que representa que la titular del Ejecutivo estatal conmine 'al diálogo', cuando este solo es posible entre iguales o en condiciones de horizontalidad. No hay diálogo posible cuando en el estado de Chihuahua, a pesar de que el aborto ya es legal, se sigue obstaculizando de manera criminal su acceso en los servicios públicos de salud (). No hay diálogo posible mientras siga aumentando exponencialmente el número de personas desplazadas de la sierra a la ciudad (); tampoco mientras las víctimas sigan enfrentando la violencia institucional de jueces y autoridades que se niegan, sistemáticamente, a juzgar con perspectiva de género.
La lista sigue y sigue y, desde luego, no tenemos ni siquiera el piso parejo, porque mientras el poder lo ejerce una mujer que mira desde un balcón con desprecio a quien se encuentra del otro lado de sus infranqueables murallas, la justicia para las mujeres en Chihuahua sigue siendo una concesión y no un derecho.
No hay sororidad en el privilegio, ni diálogo en el blindaje. Chihuahua no necesita una gobernadora que se refugie bajo techos de oro mientras amuralla la ciudad. Al final, los muros de Maru Campos no protegen edificios: protegen su propia impunidad frente a un estado que sigue odiando a sus mujeres.
@marielosalomé
“…la violencia no se combate ni se elimina con más violencia, sino mediante el diálogo.” https://oem.com.mx/elheraldodechihuahua/local/la-violencia-no-se-combate-con-mas-violencia-estamos-abiertas-al-dialogo-maru-por-8m-28638221
2. https://www.facebook.com/story.php?story_fbid=1514083804055229&id=100063608708306&rdid=ckeABOXfJLEN0NeJ#
3. https://www.sinembargo.mx/4766272/maru-campos-mansion-dorada-duartismo/
4. https://raichali.com/2026/02/06/gobierno-de-chihuahua-indemniza-a-victima-de-violacion-por-negarle-el-aborto/
https://laverdadjuarez.com/2026/03/04/se-agrava-desplazamiento-forzado-en-chihuahua-y-otros-cinco-estados-advierten-colectivos/