Mis apuntes del Mundial

FIFA 2026

Mis apuntes del Mundial 18 de julio de 2026

Jorge Ramos Avalos

Chihuahua, Chih.

Mañana se acaba el Mundial, con la final entre Messi y Yamal, y rescaté algunos de mis garabatos:

-Todos parejos. Contrario a lo que predecían los arrogantes expertos de calcetines cortos, este fue el Mundial de la igualdad. Los 48 equipos demostraron que ya no hay grandes diferencias entre ellos.

-La mayor sorpresa. Cabo Verde y Vozinha, su porterazo de 40 años.

-El mejor partido. Argentina contra Cabo Verde en Miami (y tuve el honor de estar ahí).

-La vergüenza. Que Donald Trump le pidiera a su amigo, Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, que levantara la sanción por tarjeta roja al delantero estadounidense Folarin Balogun y que le permitiera jugar en el partido contra Bélgica. La culpa pesó tanto que Estados Unidos, en un pésimo partido, perdió 4-1. Los políticos, por favor, fuera de la cancha.

-Colombia unida. Dos días antes de que Colombia jugara contra Congo, el país estaba dividido por los resultados de las elecciones presidenciales... hasta que rodó la pelota. Eso lo arregló todo. Colombia fue una con su selección, que ganó 1 a 0, y la democracia sobrevivió.

-Terremotos. ¿Cómo celebrar el resultado de un partido cuando nos duele en el alma la tragedia de Venezuela? No se puede. No se puede.

-La magia de Messi. Dicen los que dicen que saben que fue el peor penalti que ha tirado Lionel Messi en toda su carrera, muy lejos de la portería de Austria. Pero lejos de deprimirse, reseteó su mente y poco después metió dos goles increíbles. Eso solo lo logra el más grande.

-Tirados en el piso. No queda la menor duda de que los futbolistas son los atletas más teatrales. En ningún otro deporte se tiran tanto al piso por una falta menor.

-Soccer o futbol. Infantino asegura que en Estados Unidos no hay un "camino a la gloria" (y de millones de dólares) para los futbolistas y que por eso no acaba de pegar. Pero que, en cambio, sí lo hay para los basquetbolistas, beisbolistas y jugadores del futbol americano. ¿Será?

-Imaginación mexicana. Cada vez que jugaba México me acordaba de las palabras del Chicharito: "Imaginémonos cosas chingonas". Y del ¿por qué no?, de Diego Luna y del nuevo "¿Y si sí?". Esta selección sí me hizo soñar.

-Fanáticos japoneses. ¿Cómo no amar a los japoneses que, después de cada partido, se quedaban a levantar la basura que ellos y sus vecinos dejaron en el estadio?

-¿Cuál gol? Estaba en casa de un amigo y de pronto el francés Mbappé metió gol. Y ni cuenta me di porque tenía puesta la transmisión en inglés. En cambio, el grito de goool de los comentaristas en español es de otro nivel, da escalofríos y cruza ventanas.

-La noche de Ochoa. Los atletas mueren dos veces: una cuando se retiran de su deporte y otra cuando se les va la vida. La primera es más dolorosa porque tienen que vivir con los recuerdos. Por eso Memo Ochoa se fue a Chipre para seguir jugando.

Hasta que llegó esa noche en el Estadio Azteca en que México le ganaba 2-0 a Chequia y el Vasco Aguirre lo puso en los últimos 10 minutos del juego. El estadio, con más de 80 mil gargantas, honró al héroe de seis mundiales cantando su nombre hasta que el árbitro pitó el final. Memo besó los postes de la portería y luego tocó el sagrado césped. Lloró y todos lloramos con él. Qué manera de decir adiós.

-Casi el paraíso. La felicidad es despertarse y saber que vas a ver por la televisión cuatro partidos del Mundial. Y al día siguiente otra vez.

-Los encapuchados de ICE. Afortunadamente la migra se quedó fuera del Mundial. Gracias por no echarlo a perder.

-La gran frase. "El futbol es vida", dice con razón el actor Cristo Fernández. Se inventó esa frase para la audición de un personaje de la serie Ted Lasso.

Y les gustó tanto a los escritores que se la regresaron en sus diálogos al futbolista que interpreta Cristo. No he dejado de pensar en esa frase desde el inicio del Mundial.

-Las fiestas en casa. Estados Unidos nunca ha tenido mejores fiestas que las organizadas en sus propios estadios y Fan Fests. Lástima que muchos estadounidenses no quisieron ir.

-La final. En español y en la era de Trump. El futbol es más fuerte.

-El día después. Le tengo tanto miedo al día después que termine el Mundial. Será una resaca monumental, imposible de superar. Temo que el lunes me encuentren viendo una pantalla en negro.

*Publicado por Reforma el 18 de julio de 2026

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