Chihuahua, Chih.
¡Vaya que se destapó en la semana la clase política local!
En tanto el conflicto panista escalaba a nivel de hasta acusaciones de la comisión de corruptelas (Santiago de la Peña dixit. Ver artículo El Diario, 27/8/26), la presidenta de la Comisión de Elecciones de Morena, Citlali Hernández, informaba de una competencia ‘cerrada’ entre Cruz y Andrea y la gobernadora anunciaba tener propuesta del CEN para postularse como candidata a una diputación federal en 2027.
Por si faltara, la 4T le agregó algunos capítulos a la picaresca mexicana con el affaire sinaloense con el regreso, la nueva licencia de Rocha Moya y las designación de una nueva gobernadora interina y destape de su precandidata en ese estado.

Todo quedó bajo el control de Rocha.
¡No pasa nada!

Rocha se regresó a su estatus previo, es gobernador con licencia y prófugo internacional bajo protección morenista.
Porque si se le ocurriera salir del país, a cualquier otra nación, sería detenido.
La justicia norteamericana lo busca por asociación delictuosa para la internación de narcóticos a EEUU, además de brindar protección política al cártel y cancelación o proporcionarles información de los operativos a cambio de presuntos sobornos y apoyo electoral; uso de policías locales a las órdenes del cártel y filtración de inteligencia sobre movimientos del Ejército a las redes criminales y conspirar para la facilitación, además del uso de ametralladoras y dispositivos destructivos para proteger el tráfico ilícito de drogas.

En resumen, por ayudar al Cártel de Sinaloa en el tráfico de drogas y en la introducción de ellas a EEUU.
¡Nomás!
Y así lo siguen defendiendo.
Sin duda que el destape de Maru se convirtió en uno de los dos temas más importantes de la semana, porque el anuncio de la gobernadora «EL CEN me invitó a una posición legislativa (diputación)», implicaría que la campaña electoral del 2027 tendría un ingrediente no menor.
Sólo lo podría hacer como candidata plurinominal, en virtud de que por mandato constitucional no puede ser candidata en la jurisdicción que gobierna, pero sí de representación proporcional, de acuerdo con la jurisprudencia existente.
Bueno, pues cambiará la campaña.
No sería lo mismo que Maru permaneciera en el gobierno hasta el final del mismo, sin poder participar en la campaña, con lo que implicaba una pérdida, normal, natural, de la pérdida del poder público y político, en cambio, lo que ha resuelto (o casi) le dará un giro impresionante al curso de las campañas.
Podrá argumentarse lo que se quiera, pero el tremendo error (ya mucho he abordado este tema) cometido por la 4T, de lanzarse contra ella, justo cuando más defendían a Rocha, hizo que la aprobación de la gobernadora subiera.
¿Cuánto? Lo sabremos en la noche de las elecciones.
Se convertirá en la jefa de las campañas.
Ahí se presentará, para el PAN, lo que puede ser un problema: Que haya dos jefes de campaña, Marco Bonilla y ella. ¿Lo superarán?
Pero también ofrecerá otro flanco al morenismo. Será el receptáculo de las críticas que han vertido contra su gobierno a lo largo del sexenio ¡Tendrán una oportunidad de oro!
¿Cuál bando sacará una mejor raja de ello?

A propósito de ese carácter —el de ‘jefa’ de las campañas— a lo mejor le sirve uno de los episodios más ilustrativos protagonizados por el priismo de los viejos tiempos, no tan viejos, de cuando era gobernador Patricio Martínez.
A fines de 2002 y todo el 2003, después del fallecimiento del ingeniero Jorge Barousse, de quien todo mundo aseguraba que era el ‘favorito’ del gobernador para sucederlo y luego de algunas polémicas públicas entre Patricio y el exalcalde Reyes Baeza, aderezadas por la percepción de que el deliciense no era muy apreciado por el mandatario, en todos los eventos en los que participaban ambos personajes, con una muy activa y numerosa participación de los priistas, que las porras y ovaciones a Reyes Baeza eran inconmensurablemente mayores que al gobernador Patricio Martínez, el mensaje era clarísimo: Este queremos.
El priismo —y Patricio— lo leyeron bien: La designación del candidato en 2004 fue por una votación de la base priista. Reyes venció a Víctor Anchondo.
Ojalá le sirviera al panismo (por extensión a Morena y a todos los demás) esa lección.
Al PAN no le será fácil designar a su candidato a la alcaldía por otro mecanismo.
En la última sesión del Consejo Estatal ya tuvieron una ‘probadita’.
Maru lanzó la pregunta, modo de sondeo, de cuántos estarían de acuerdo en una alianza con el PRI. Solo 9, de 53, levantaron la mano.
Al mismo tiempo, al principio de la semana, al desgaire, como si fuera algo que no tenía —como decía el clásico del cine mexicano de mediados del siglo pasado, Arturo de Córdova— «la menor importancia», Citlali Hernández ‘soltó’ que la competencia en Chihuahua, (por alcanzar la ‘precandidatura’ al gobierno del estado), «está muy cerrada», lo que, en automático, descalificó todos los esfuerzos de los equipos de Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar realizados por convencer, mediante la difusión de encuestas en las que su favorito (a) aparecía adelante en las preferencias electorales, como ineluctable el triunfo del suyo (a).
Todos entendimos que Citlali se refería a las encuestas, pero no se pueden tomar solo literalmente, ella no precisó que parte del proceso va «muy cerrada».
Puede ser que todos estemos en lo correcto, que se refería a ellas.

Pero hay otro aspecto del proceso de designación (y no solo para Morena, para todos los partidos) y es el de la paridad de género al que están obligados en la postulación de las 17 candidaturas. Deberán postular, como mínimo, a 9 candidatas.
Además, y va en el mismo paquete, el de que están obligados a postular, en caso de ‘empate’, o una diferencia menor entre los aspirantes, a mujeres en los lugares en los que cada partido tenga sus mejores resultados.
La definición deberá esperar hasta después de la gira presidencial que realizará Claudia con motivo del informe.
Morena hasta ahora ha ‘destapado’ a sus aspirantes en algunas de las entidades en las que la competencia interna no está ‘apretada’. En esas cinco ha postulado 3 mujeres, de tal modo que está obligado a postular a otras 6 candidatas.

En el análisis que se puede efectuar hasta ahora, con las pocas y no muy confiables herramientas a la mano (porque los aspirantes han gastado fortunas en la difusión de las encuestas en las que aparecen adelante y todos sospechamos que no hay el suficiente profesionalismo en esas empresas), en una especulación (porque casi es eso) propia, con la activa participación de mi amigo José López Villegas, van con ventaja mujeres en los estados de Baja California (Julieta Ramírez, senadora), Nayarit (Geraldine Ponce, alcaldesa de Tepic); Tlaxcala (Ana Lilia Rivera, senadora).
En San Luis Potosí, si Morena decide ir en alianza con el PVEM, entonces será mujer (la senadora Ruth Gonzalez) y si decide ir solo a la elección, no hay favorito firme; a su vez, también en Zacatecas va adelante una mujer, la senadora Verónica Díaz y en Guerrero son dos mujeres las que encabezan casi todas las encuestas.
En tanto, en Nuevo León aparecen, según las encuestas consultadas, alternadamente, tanto hombre como mujer (Tatiana Clouthier). No hay favorito por género, ni por nombre.
En total, si se cumpliera el arriesgado pronóstico aquí plasmado, Morena tendría a 5 mujeres más como aspirantes, estaría a punto de cumplir con las 9 requeridas y ahí estaría otra de las explicaciones a la frase de la presidenta de elecciones del morenaje: Está muy cerrada la competencia entre candidatos varones y mujeres.
Por tanto, está en el aire si va cualquiera de los adelantados en las encuestas en Chihuahua.
Si es que designar al candidato será por ese mecanismo pues en las cinco entidades que ha habido ‘destapes’ no han dado a conocer ninguna.
¿Y si deciden postular a 10 mujeres? Nada se los impide.
Otros serán los factores que pesarán en las postulaciones.

A propósito del encono político, en el curso de la semana, dos experimentados políticos, a pesar de su juventud, de Morena ambos, Hugo González, presidente del Consejo Estatal y Héctor Ochoa, aspirante a la alcaldía de Chihuahua e integrantes del equipo de Pérez Cuéllar, nos dieron una probadita de ello.
En tiempo de ‘chapulines’ —término con el que se les denomina a los que van de puesto en puesto, sin terminar el que tienen— no son pocos los que tienden a sólo observar la paja ajena y no la viga propia.
Ambos criticaron que la gobernadora dejara su cargo para ir por otro, sin terminar el encargo y «sin atender adecuadamente su trabajo».
¡Pero si el aspirante al que apoyan, Cruz Pérez Cuéllar, es alcalde y la otra aspirante con fuerza, Andrea Chávez, es senadora!
Ninguno de ellos ha terminado su encargo y, como ellos, prácticamente todos los suspirantes de Morena a las gubernaturas están en las mismas circunstancias.
¡Qué bárbaros!
Pero, además ¡Ya no hay de otros, de todos los partidos!
Saltan de un cargo a otro.
Ninguna fuerza política se atreve a proponer una ley que le impida a los funcionarios de elección popular contender por otro, sin antes haber terminado el presente.
¡N’ombre! ¡Hasta crees que se van a dar un tiro en el pie!
¿Porqué Morena, que tiene mayoría calificada para reformar la Constitución de la república no lo propone?
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