Chihuahua, Chih.
No solo salió la secretaria ejecutiva del INE, la chihuahuense Claudia Arlett Espino, sino que apenas de darle una ‘retocada’ a la fachada del edificio central del organismo electoral, su presidenta ordenó cambiar el color emblema.
Lo ordenó, también, unos días después de haberle negado usar el color rosa al nuevo partido «Somos», porque, alegaron los consejeros electorales, podía confundirse con el del INE.
Bueno, pues ahora, cambió de aquel rosa al lila, curiosamente el mismo color que se le ocurrió usar a la Jefa de Gobierno de la CDMx, Clara Brugada, a la que desde ya sus simpatizantes y muchos autodenominados de la ‘izquierda’ de Morena impulsan a la candidatura presidencial del 2030.
Ahí nomás.
Y eso sin contar con el costo que acarrea cambiar el color ¿Se imaginan la cara de los beneficiarios del contrato que firmarán los responsables de cambiar papelería, locales, imagen electrónica y demás, contenidos, todos, en el ‘Manual de Identidad’?
¡Pura casualidad! ¡La decisión la tomó, no el Consejo General (en el que están los consejeros electorales), sino la Junta General Ejecutiva, presidida por la consejera presidenta Guadalupe Taddei, y en el que están puros funcionarios allegados a ella!
¿Será que por esas razones, de mucho peso, habrá renunciado Espino?
Y así vamos a la elección 2027.
¡Lo que vivimos es un inmenso déjà vu!
¡Todo esto ya lo viví!
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