Chihuahua, Chih.
Impactante la nota informativa:
«Desde octubre de 2024, las autoridades mexicanas habían incautado 18 mil armas de fuego, de las cuales casi el 80% procedían de Estados Unidos… (y) Casi la mitad de los cartuchos de calibre .50 de alta potencia (usadas por fusiles Barrett) que las autoridades mexicanas han incautado a los cárteles desde 2012 (137 mil) fueron rastreados hasta una fábrica de municiones en las afueras de Kansas City, Misuri, que es propiedad del gobierno de Estados Unidos, dijo el martes el secretario de Defensa de México». (Nota de The New York Times, 11/2/26).
La fábrica, ‘Lake City Army Ammunition Plant’, es el mayor fabricante de cartuchos de rifle utilizados por el ejército EU.
Municiones de esa fábrica han sido usadas en varios tiroteos masivos en EU.
Pero los cartuchos de la Barret no están restringidos al ejército estadounidense lo que permite que ingresen al mercado ‘civil’ y causen sensibles bajas al ejército mexicano pues «El blindaje con el que contamos no puede proteger a nuestro personal de este tipo de penetración que tiene este cartucho», habría dicho a la prensa en 2024 Luis Cresencio Sandoval, el anterior secretario de Defensa.
La presidenta Sheinbaum ha sido especialmente incisiva en pedirle al gobierno estadounidense detenga el flujo de armas y municiones de fabricación norteamericana hacia México, pero el problema (o uno de ellos) es que la frontera Mexico-norteamericana, desde el lado nuestro, es, no solo porosa, sino que, prácticamente, no existe restricción alguna para el ingreso de armas, dinero, precursores de las drogas, vehículos y municiones.
Por supuesto que para tener éxito en esta tarea sería imprescindible la más seria cooperación del gobierno norteamericano para detectar y detener la compra de armas, en EU, por los cárteles mexicanos.
Desgraciadamente, esa tarea no podría -ni debería- circunscribirse al otro lado de la frontera.
Con alguna frecuencia han aparecido diversos reportes evidenciando que armas y municiones fabricadas en México -y aquí los únicos autorizados para hacerlo son las fábricas militares- han llegado a manos de las bandas criminales.
«En 2006, la Sedena inició la producción de su fusil más representativo (FX-05 Xiuhcóatl), pero en años recientes comenzó a ser usado en su contra… En octubre de 2022, se confirmó la información que, durante años, circuló en calidad de rumor: los grupos criminales adquieren armas directamente del Ejército… A través de múltiples solicitudes de información realizadas a la institución, Infobae México documentó que al Ejército le han sido “robados” 19 ejemplares del fusil un rifle capaz de disparar hasta 750 balas por minuto- que sale de sus propios talleres». (Nota de Baruc Mayen, Infobae, 30/9/26).
Algunas de esas armas fueron encontradas en manos de integrantes del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). Otras unidades fueron halladas en Durango.
Una de esas armas fue encontrada por un campesino quien «aseguró que fueron robadas de una base militar en la sierra de Durango». (Ibídem).
El fallecido especialista en Seguridad, Alejandro Hope, afirmaba en 2023 que «Hay como 8 mil armerías del lado americano (sic) en estados fronterizos, hay gun shows (feria de venta de armas), mercados secundarios de armas donde ahí no piden identificación de nada, no te hacen ninguna pregunta, es más difícil comprar un coche que un arma».
En 2016, uno de los jefes policiacos de Nuevo León aseguró que más de la mitad de los cartuchos incautados en ese estado a las bandas criminales eran de origen nacional, cifra que, aseguró, es la misma que se han encontrado en los cuerpos de las víctimas de homicidios achacados al crimen organizado.
Posteriormente, al develarse los archivos de Wikileaks, se encontró que «…documentos hackeados a la Sedena revelan que un proveedor de armas para un grupo criminal tenía su base de operaciones en el Campo Militar 1 de la Ciudad de México, y otro cerca del octavo regimiento en Almoloya; vendían granadas en 26 mil pesos y los delincuentes hacían pedidos de miles de municiones… (asimismo) los archivos hackeados han revelado que desde el Campo Militar No. 1 en la Ciudad de México se ha dado la venta de armas a criminales». (“#SedenaLeaks revela corrupción militar: venden armas del Ejército a criminales”, MCC, 08/10/22).
En unas de las llamadas interceptadas un líder criminal le había pedido a un jefe militar (aparentemente un coronel) «dos millares de municiones para fusil AK-47, cinco millares para R-15 y 50 cargadores de cada tipo de rifle». (Ibídem).
Sí, debemos exigir más compromiso de los norteamericanos, pero son las autoridades mexicanas las responsables de detener el tráfico de armas procedentes de EU.
No es una casualidad que algunos de los más escandalosos episodios (y productivos para los perpetradores) de fraudes y robos tengan como centro la frontera norte del país: Huachicol, huachicol, fiscal, migrantes y… armas.
¿Hasta cuándo?
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2008, 2015, 2017, 2022 y 2023