Chihuahua, Chih.
«El dedazo todavía no se da, y si se llega a dar pues, bueno… vamos a esperar qué pasa, las reglas vienen claras, se les dijo desde el principio y estamos esperando a que el Comité Ejecutivo Nacional termine este proceso. Probablemente nos avienten al Estado y al Municipio las cosas»: César Komaba, dirigente municipal del PAN-Chihuahua.
Sin duda, las dirigencias nacionales del PAN y de Morena tienen bien diagnosticada la situación política de sus respectivos partidos en las principales alcaldías de Chihuahua.
No es una novedad asentar que Juárez representa, para Morena, uno de sus principales bastiones en el país, en el cual no puede darse el lujo de cometer errores. Ahí está gobernando desde 2021.
Por su lado, el PAN tiene bien ubicada la alcaldía de Chihuahua, la ha gobernado desde 2016, luego de haber ganado cuatro veces consecutivas.
Bueno, pues ambos tienen problemas con el mecanismo de designación favorito de la clase mexicana: El ‘dedazo’.
En tanto en el PAN tienen problemas para efectuar una designación de es tipo en Chihuahua, en Morena ya lo resolvieron en Juárez por esa vía.
Chihuahua es la base para un eventual triunfo de Marco Bonilla al gobierno de Chihuahua, en la misma proporción que Juárez lo es para Morena, razón por la cual, cuidar el proceso de designación de candidatos a las dos alcaldías es parte esencial de la construcción del entramado de ambas fuerzas políticas rumbo a Palacio de Gobierno.
De ahí que no se entienda que la dirigencia nacional del PAN y la gobernadora del Estado no hayan tomado las determinaciones oportunas, ya sea para designar de inmediato al candidato o señalar el procedimiento y las fechas en las que deben elegir a su representante en las elecciones municipales de la capital de Chihuahua en julio del próximo año.
A lo largo de las últimas semanas han dejado que el proceso vaya enturbiándose hasta llegar a la asamblea de militantes de ayer, que todos los miércoles realiza el comité municipal de ese partido.
El tema era discutir las alianzas y emergió, lo que es natural en un ambiente crispado, porque una parte importante de la base del PAN sospecha que se intenta designar a su candidato a la alcaldía en Chihuahua y no está dispuesta a aceptarlo.
La mayor parte de los reunidos el día de ayer y que sin duda, son representativos de los militantes de ese partido, reclaman que es un partido que siempre ha adoptado por la vía democrática para elegir a sus candidatos y que esta vez no podía ser la excepción.
Estos acontecimientos, sin duda alguna, están creando un clima, además de crispación, de desencanto y desánimo y eso puede repercutir seriamente en la campaña a gobernador.
En cambio, Morena, unos cuantos días después de que designaran a Cruz Pérez Cuéllar como precandidato, sin agua va, determinaron designar a Andrea Chávez como su precandidata a la alcaldía de Juárez, hecho que concitó algunas críticas al interior de Morena (y muchas hacia el exterior), pero que produjo el resultado esperado.
La senadora inmediatamente se ubicó en ese nuevo papel, lanzó dos o tres mensajes y logró que no se organizara al interior de Morena —porque no hay estado de ánimo al interior de ese partido para que se expresen los ánimos libertarios, democráticos de la izquierda mexicana— y a pesar de que no cumplió los requisitos establecidos en los estatutos del partido, ya está ubicada como la aspirante de Morena en Juárez.
No podía irle mejor a la Senadora.
Aún si Pérez Cuéllar perdiera la gobernatura, la ruta de Andrea está muy definida, ganar, que es tarea al alcance de la mano para los morenistas; gobernar Juárez, adquirir experiencia y equipo político y en 2030 aspirar a alguna diputación federal y aspirar al Gobierno de Chihuahua en 2033, esperando que Morena aún sea la fuerza dominante en ese año.
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