Chihuahua, Chih.
A los compañeros de la Asociacion de Editorialistas de Chihuahua les agradezco, emocionado, por el reconocimiento que me entregaron por llegar a los 30 años de editorialista.
Algo había olido Rocha Moya que creyó llegado el momento para recuperar su fuero… y los privilegios de gobernar.
Y ahí estaba, campante, feliz, recibiendo el apoyo de sus secretarios, de los magistrados, de su equipo (bueno, el que no está escondido)… y de los diputados locales de Sinaloa.

¡Hasta Inzunza había anunciado que regresaría, luego de cobrar sus cheques, que los compañeros del senado le hicieron llegar puntualmente.
¡No tienen vergüenza!

Luego que los grupos de Morena en las cámaras, de diputados, del senado, el partido y todos los gobernadores de la 4T se deslindaron y criticaron acremente la decisión, que parecía personal de Rocha, éste decidió regresar a la licencia, ésta por 30 días.
Esa decisión solo llevará a perpetuar la impunidad. Casi se puede asegurar que el gobierno de México no someterá a Rocha al proceso de extradición.

Mucho se especula que el enfrentamiento se dio entre la presidenta y el expresidente López Obrador.
Alguna cuantificación de eso veremos en la semana, que de inmediato la empresa Massive Caller reportó el día de hoy en el que tanto en Sinaloa, como en el país, más del 60% de los encuestados criticó el regreso de Rocha al gobierno.
Les saldrá muy caro al morenaje, arreciará la percepción de la colusión con las bandas del crimen organizado.

¿Y el morenaje?
Patético.
Dijo Monreal, el ‘líder’ de los diputados, que el Estado no haría una jugada de ese tipo. Po’s el Estado no, pero el gobierno sí, y Rocha cuantimás. Y ahora el gobierno, otra vez.
Ahora todos, desde el gobierno, le echan la culpa a Rocha, después de meses en los que la presidenta se la pasó violando el Tratado de Extradición —vale decir, violando la ley— exigiendo que el Departamento de Justicia de EEUU le entregara «pruebas, pruebas». ¿Y a ella, porqué?)
Los gobernadores acusaron a Rocha —tengencialmente— de violar la ley (¿Cuál?); y el líder de los diputados, Monreal fue el que mejor retrató la situación interna pues habló de un cisma ¿Entre quién y quién? ¿Entre Claudia y López Obrador?.

Cualquiera que fuera la determinación tomada por la presidenta —porque está en sus manos, y solo en ellas— le costaría, en muchos sentidos.
Tenía, además, otro factor, acaso más importante para ella y su partido, y solo a ellos dos, el tiempo pues el costo político-electoral crecería por momentos.
Si Claudia Sheinbaum está dispuesta a tomar el mando de la situación, bastará con que le pida a su ‘autónoma’ fiscal —Ernestina Godoy— arme el expediente pidiendo el desafuero de Rocha al Congreso de Sinaloa.
Luego, que tanto la presidenta de México, como la dirigenta de Morena, le hagan un exhorto, si lo quieren civilizado, cortés, lleno de camaradería, a sus compañeros, los diputados locales de Morena-Sinaloa para que lo aprueben y enseguida sea detenido el ahora mandatario sinaloense y sus siete compañeros (porque dos de ellos ya están en manos de la justicia norteamericana) de acusaciones y, probablemente, hasta de grupo criminal, para iniciar el juicio de extradición; que la FGR lo ponga a disposición de un juez federal y éste le notifique a la «oficinita del gobierno norteamericano’ que ya está detenido, para que los gringos envíen las mentadas pruebas.
¿Se tenía que llegar hasta esta situación?
El regreso fallido de Rocha Moya, tendrá serias repercusiones al interior del partido gobernante.
Las tendrá político-electorales, —semejantes a las del país— pero que en el caso concreto de Chihuahua, en una contienda que se avizora extremadamente cerrada, puede llevar a que un mayor porcentaje del voto ‘switcher’ (el que no tiene preferencias partidistas previas y que decide su voto en función de las campañas y candidaturas) se vaya hacia las candidaturas del PAN.

¿Se imaginan otros 2-3 meses en los que el panismo se ‘desate’ con el discurso de ‘narcopartido’ y la pregunta de ¿Y Rocha, cuándo?, sin que pueda, Morena, oponer un mensaje más contundente que ese?
¿Cuántos puntos puede ganar el PAN, y cuántos perder Morena en ese escenario?
No son las únicas repercusiones. Por desgracia no son las más importantes, ni las más dolorosas.

La ola de violencia desatada con motivo de la aprehensión del ‘Mayo’ Zambada, la muerte de Héctor Melesio Cuén, la guerra entre ‘Mayos’ y ‘Chapos’ y la petición de la extradición de los «10», es inmensa.
Y no sabemos si el regreso y la nueva licencia vaya a incidir en ella. Es probable que sí.
Es de una dimensión mayor, tanto en Sinaloa, como en Chihuahua, porque se cuantifica en el número de víctimas fatales, en el de desaparecidos y en otros delitos, que reflejan el crecimiento de los índices de violencia, en ambas entidades, a pesar de que se advierta una tendencia hacia la baja en el número de homicidios.
Pero tampoco es para festejar en grande la disminución, siguen siendo extremadamente altas.
«Desde que la disputa entre los Guzmán y los Zambada comenzó y que las autoridades no han podido contener, Sinaloa acumula 3 mil 724 muertes violentas y 4 mil 303 personas privadas de la libertad». (Nota de la redacción, Noroeste, 21/8/26).

Hay en Sinaloa un dato aún más pavoroso: El de la enorme disparidad entre el número de víctimas fatales y el de desaparecidos.
El número de personas desaparecidas supera en 16% a los homicidios reportados, no sólo por los organismos oficiales, sino por el recuento cotidiano del periódico Noroeste de Culiacán, cuyas cuentas superan, las del periódico y las de las agrupaciones de madres buscadoras, en el número de homicidios, en más de 1/3 a las reportadas por los órganos de seguridad y en el caso de las desapariciones, hasta más del 150%.

Como se ha sostenido reiteradamente, hasta la extracción del ‘Mayo’ en Sinaloa se vivía una ‘pax narca’ pues, mientras en 2024 ocurrieron mil 32 homicidios, en 2025 pasaron a mil 805. De enero a julio de este año llegaron a 790.
A los variados factores que inciden en las elevadas cifras delictivas en Chihuahua, se le agregó el de la guerra sinaloense, presente en la entidad en su permanente enfrentamiento con el Cártel de Juárez y ahora el que protagonizan en nuestra entidad las facciones del de Sinaloa.
En el período de la ‘guerra’ del Cártel de Sinaloa, en Chihuahua ocurrieron 3 mil 568 homicidios, frente a los 3 mil 724 de Sinaloa, sólo que en tanto la ola homicida mereció que el gobierno federal destinara a Sinaloa, desde octubre del 2024, a más de 13 mil efectivos militares, a Chihuahua se le han enviado menos de la mitad, lo que podría llevar a la conclusión que, quizá, esa medida no sea la necesaria ¿Y entonces?
Pero las cifras citadas son parte de un fenómeno de muy larga data, al que ha contribuido el conflicto sinaloense y el modo en el que lo ha abordado el gobierno de la 4T.
Estamos frente a un individuo que tiene una orden de aprehensión del gobierno del país que más nos interesa, con el cual compartimos un tratado de extradición, redactado y aprobado en condición de iguales, que lo acusa de propiciar y permitir las actividades delictivas del Cártel de Sinaloa, que lo acusa de ser beneficiario de las acciones de ese grupo criminal para llevarlo al gobierno de ese estado.
Que lo cataloga como si formara parte de la estructura de ese grupo criminal y que tiene las pruebas necesarias para enjuiciarlo y sentenciarlo, con evidencia avalada por un Gran Jurado Federal.
Rocha Moya es un presunto delincuente, con suficiente evidencia para que pueda recibir una sentencia de culpabilidad.
El regreso de Rocha Moya al gobierno de Sinaloa sólo podía achacársele a la presidenta Claudia Sheinbaum.
¿Qué nos deparará el nuevo episodio sinaloense-morenista?
Como cantaba Joan Manoel Serrat, si no fueran tan peligrosos darían hasta risa.
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