La buena cocina se parece más al taller de un artista que al laboratorio de algún científico. El científico sigue metódicamente las indicaciones de una receta; el artista, en contraste, se convierte en un instrumento de la libertad y la imaginación. Cocinar y amar, más que ciencias, son artes; y la sazón es la obra de esos artistas. Sus exposiciones más memorables suceden en la mesa y en el lecho. La alcoba, puertas adentro...
Imagina un país donde hay más de 132 mil personas desaparecidas y no localizadas. De ellas, algunas se fueron voluntariamente o migraron. No se sabe cu...
El reporte Variantes de Democracia (V–Dem 2026) pinta un panorama desolador para la democracia como el régimen más extendido, valorado y adoptado...
¿Qué tienen en común el asesinato de dos profesoras en una preparatoria de Lázaro Cárdenas, Michoacán, por parte de un adol...
1.- El abrazo de los cuerpos son las señales que un alma le hace a otra. 2.-El amor posee una naturaleza salvaje. Cuando pretendemos asirlo se escabulle;...
Dos desastres sucesivos: la reforma judicial y la reforma electoral. Desde los tiempos de Carlos Salinas de Gortari, en las postrimerías del PRI hegemó...
La violencia del narcotráfico que ha puesto en jaque al Estado mexicano desde hace décadas, no se muestra como una sola masa de hechos criminales. Es u...
El PT sepultó la revocación de mandato proyectada en el Plan B de reforma electoral, que propuso la Presidenta Claudia Sheinbaum. A mano alzada, el ...
Juaritos y chihuahuitas son tan distintos que cuesta trabajo hermanarlos. Un aire de familia, sin embargo, les pule algunos rasgos que los emparentan. Los chihuahu...
